Una lista cada día más larga, reflejo de una batalla que los profesionales de la salud dan sin casi protección y en hospitales desbordados. Los médicos muertos en Italia, mayor foco de la pandemia en el mundo, ascendieron este miércoles a 33, según el balance actualizado en tiempo real por la Federación Nacional Médicos Cirujanos y Odontólogos (FNOMCeO).

Los trabajadores sanitarios contagiados —entre médicos, enfermeros y cuidadores— son al menos 4.824, de acuerdo a las últimas cifras del Instituto Superior de Sanidad, sobre un total de casi 75 mil infectados en el país. El dato es casi doble al que se registró en China, según un estudio publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense Jama.

“Los muertos no hacen ruido, ya no hacen ruido a medida que crece la hierba», dijo, citando al poeta italiano Giuseppe Ungaretti, Filippo Anelli, presidente de FNOMCeO. “Y, sin embargo, los nombres de nuestros amigos, de nuestros colegas, puestos aquí, puestos negro sobre blanco,hacen un ruido ensordecedor”.

Los sindicatos y las colegios profesionales advirtieron de una situación dramática en las regiones de Lombardía, Piamonte, Liguria, Emilia Romaña, mientras el COVID-19 se extiende al centro y al sur del país.

Anelli denuncia la lentitud de las instituciones en reaccionar al brote y proveer el equipamiento necesario. “Nos sentimos olvidados», dice. “Ya no podemos permitir que nuestros médicos, nuestros trabajadores de salud, sean enviados a combatir el virus con las manos desnudas. Es una lucha desigual, que nos perjudica, perjudica a los ciudadanos y perjudica al país”.

Las historias

El listado de los médicos fallecidos no deja de actualizarse: desde Roberto Stella, uno de los dos primeros doctores contagiados, hasta Ivano Garzena, un odontólogo de Turín de 49 años que murió este miércoles. Detrás de cada nombre hay una historia de compromiso con su trabajo.

Muchos, como los últimos tres fallecidos, eran médicos de cabecera: los primeros profesionales a los que los pacientes suelen acudir al presentar algún síntoma.

Otros eran doctores retirados que volvieron a ponerse el guardapolvo para ayudar a los colegas sobrepasados por la emergencia. Ese era el caso de Gino Fasoli, un ex fraile, médico retirado y voluntario en África para las ONG Emergency y Médicos Sin Fronteras. Murió el sábado pasado cerca de Brescia, una de las provincias más golpeadas por la pandemia.

“A finales de febrero me dijo que finalmente le habían entregado un barbijo”, contó su hermano Giuseppe al Corriere della Sera“No uno para cada día. Uno en total”.

Algunos, como Leonardo Marchi, especialista en enfermedades infecciosas y director médico de la clínica San Camillo en Cremona (Lombardía), eran profesionales reconocidos por su trayectoria. Marchi murió el sábado los 64 años, en “otro día de una guerra que ya es normal», según escribió su amigo y colega Ferruccio Giovetti en Facebook.

Otros más, como Marcello Natali, murieron tras denunciar públicamente su preocupación por la seguridad de sus colegas. “No estamos preparados para enfrentar la situación”, dijo en una entrevista, una semana antes de morir por coronavirus a los 57 años.